
La valiosa mascota.
Los animales son parte de nosotros. Parecen tener la maravillosa capacidad de amarnos, tal como somos y sin condiciones. Por tal motivo, con el correr del tiempo, se transforman en confidentes inmejorables, dispuestos a escuchar, sin juzgar ni aburrirse. Increíblemente si nos ponemos a pensar con suma profundidad, las adorables mascotas nos regalan mucho más de lo que creemos, jugando un rol de preponderancia, en nuestro equilibrio físico, emocional y nos aportan su ayuda en la superación de crisis personales, problemas de conducta, depresión y de índole de salud. En el caso específico del perro, el siempre está dispuesto a dar todo sin pedir nada a cambio.
En muchísimas oportunidades describimos a nuestra amadísima mascota, como si desnudáramos a nosotros mismos y la misma se convierte en un delegado narcisista, un representante de la esencia íntima de su dueño. El perro adora estar en grata compañía y lo pone de manifiesto desde los comienzos de su existencia, ya que es el primer animal que el hombre ha domesticado, siendo por ancestros animal de jauría, necesitando inexorablemente a su jefe. Obvio que el orgulloso dueño de la bella mascota, ejerce sobre la misma una absoluta dominación muy exclusiva, estableciendo un intercambio de dependencia única e irrepetible, en la alimentación, en la higiene, hasta en su destino. Como un niño, el perro reenvía una señal a su propietario, la imagen de ser muy indis-pensable para la supervivencia, el bienestar y esa situación que se desarrolla suele ser un tanto gratificante. Existen dos grandes razones que llevan al ser humano a buscar la gran compañía de una mascota, mirándolo de un punto de vista por la necesidad de una presencia cotidiana por razones de protección en el plano afectivo como también compartiendo en el aspecto físico. Se trata de un animal sustituto, (como en remplazo de un duelo), el animal pasa a tener un papel de mediador. Visto de otro vértice se busca en el peluche viviente una dosis de narcisismo, una suave caricia al ego, para salir de la soledad, la introversión para reencontrar estima, confianza en uno mismo y hasta incluso para adquirir reconocimiento social. Los animales domésticos parecen comprender nuestras acciones, gestos, discursos y nos demuestran una capacidad real de escuchar, por eso los consideramos como cómplices y excelentes confidentes. Es así como se convierten en el receptáculo privilegiado de nuestras emociones, afectos y proyecciones. Recordemos que las mascotas en el origen de su existencia, se los tenía en cuenta como unos dioses y luego se fueron convirtiendo en esclavos, trabajadores con máximas exigencias corporales y de alta resistencia. Afortunadamente después fueron tomados en cuenta dignamente y bien tratados por gente que eran adoradores de las mismas para compartir y disfrutar en el hogar. Gracias al minucioso estudio realizado por años, llevado a la acción concreta, a la divulgación de dichos conceptos tan sabios de la fusión de un mix de terapias alternativas, con la incursión de varios animales domésticos, amaestrados se descubrió la Zooterapia, creada y fundada por el mentor de excepcional talento Boris Levinston, al cuál se lo ha rotulado como el padre de la reveladora y tan benefactora terapia de ayuda. La misma es impartida por el animal, lo cuál ha producido una revolución en el sistema de las convencionales técnicas hasta la fecha presente a darse a conocer. Con la implementación de éstas magníficas técnicas, los niños, jóvenes, mayores se ha obtenido una mejora en la comunicación con los entornos más cercanos, ámbito familiar, institución educativa, con el medio ambiente en el cuál está inmerso el ser que padece una interrupción en lazos de la comunicación con el prójimo, dejando aflorar la proyección de su personalidad, descubriendo que pueden entablar una verdadera relación con el animal elegido por el sujeto convirtiendo tal secuencia en un referente primordial de gran ayuda y el individuo comienza a verse reflejado en un espejo. Así de ésta manera tan simple y un tanto especial los pequeños pueden demostrar sus sentimientos adquiriendo confianza en sí mismos día tras día.
La valiosa gente que trabaja con terapeutas con los que integran un grupo de extrema ayuda frente a la apatía de cierre de comunicación de algunos pacientes suelen organizar consultas en las cuáles incluyen a los animales, como acompañantes y de esa manera la situación se desdramatiza aportándoles gran felicidad, un estallido de sonrisas, el brote de una agradable sensación de plenitud, de gozosa paz, al niño, o joven o quien estuviese afectado problemas de comunicación. Amemos con suma intensidad y explayemos la mejor calidad afectiva a nuestras amadas masco-tas que nos acompañan con tanta devoción diariamente y por la cuáles podemos canalizar las más íntimas emociones que guardamos en nuestro interior. Es estupenda ejercer la simple acción de acariciar el pelaje de la mascota con mucha dulzura en la intensidad de la caricia, nos repercutirá favorablemente en la emotividad que poseemos en nuestro interior, ya que con el simple ejercicio de nuestros brazos y manos se ponen en acción nuestros afectos y esa secuencia nos aporta la disminución del estrés y se desvanece la baja vibración energética.
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Permalink Responder para Nora el febrero 22, 2010 a las 7:53am
Permalink Responder para Rocio el abril 27, 2010 a las 7:37pm Bienvenido a
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